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Firmá para que al menos uno de los lugares que están vacantes en la Corte Suprema lo ocupe una mujer.

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No hay justicia para las mujeres, sin mujeres en la justicia

En nuestro país, las mujeres son las más pobres entre los pobres, son las que menos educación reciben y quienes más sufren la violencia. Por eso es fundamental una justicia con perspectiva de género, comenzando por la Corte Suprema.

Firmá para que al menos uno de los lugares que están vacantes en la Corte Suprema lo ocupe una mujer.

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Por qué Una Mujer?

Que existe desigualdad de género no es una novedad. Tampoco lo es que ésta se refleja en el Poder Judicial donde solamente el 29% de los jueces son mujeres y en la Corte Suprema que, desde su creación en 1863, estuvo integrada casi exclusivamente por varones y tan sólo tres mujeres en toda su historia.

Al menos una de las vacantes que se deben cubrir actualmente en el máximo tribunal del país debe ser ocupada por una mujer que, además de cumplir con los requisitos de idoneidad profesional y ética requeridos, demuestre su compromiso con la igualdad de género.

De una Corte Suprema de 5 miembros al menos 2 deberían ser mujeres.

Es sabido que el principio de igualdad ante la ley es insuficiente para dar respuesta a discriminaciones estructurales y sistemáticas que sufren determinados grupos. No se puede esperar que el derecho a igualdad en abstracto garantice la igualdad de resultados. Por eso es necesario - y obligatorio para el Estado- adoptar medidas reparadoras para los grupos discriminados.

En tal sentido, Argentina firmó una serie de tratados internacionales como la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer que hablan de la igualdad real entre mujeres y hombres.

Luego aprobó normas internas destinadas a garantizar la participación de las mujeres en la justicia. Así, el Decreto 222 estableció que al momento de la consideración de cada propuesta de candidato/a, se tenga presente la composición general de la Corte en este aspecto “para posibilitar que la inclusión de nuevos miembros permita reflejar las diversidades de género”.

Así se designaron en su momento dos mujeres, Elena Higthon de Nolasco y Carmen Argibay, que lograron visibilizar el tema de la violencia de género y generaron avances concretos.